jueves, 7 de mayo de 2015

LAS TORRES GEMELAS 46











09:57: La batalla por el vuelo 93 de United Airlines comienza
·         09:59: Se derrumba la Torre Sur.
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·         10:03:11: El vuelo 93 de United cae en un campo de Pensilvania, debido a la lucha entre la tripulación y los pasajeros con los secuestradores por retomar el control del aparato.
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·         10:18: (Esta hubiera sido la hora en el que el vuelo 93 se hubiera estrellado contra el Capitolio de los Estados Unidos)
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·         10:28: Cae la Torre Norte.
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·         11:04: El edificio de las Naciones Unidas en Nueva York es evacuado.
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·         11:45: El presidente Bush aterriza en la base aérea Barksdale en Luisiana.
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·         12:36: La FAA prohíbe el despegue de todos los aviones en todo el país y pide a todos los aviones en el aire que se comuniquen y aterricen al aeropuerto más cercano.
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·         13:04: El presidente Bush declara "Alerta Máxima" en todo el país y se dirige a la nación a través de los medios de comunicación desde la base aérea Barksdale.
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·         13:37: El presidente Bush deja en el Fuerza Aérea Nº 1, la base Barksdale.
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·         14:51: La Marina envía destructores misilísticos a Nueva York.
·         15:07: El presidente Bush aterriza en la base aérea Offutt en Nebraska. No olvidemos que en esta Base están desde el día de ayer casi todos los arrendatarios de la Torres, invitados a un desayuno de Caridad.
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·         16:36: Bush deja en el Fuerza Aérea Nº 1, la base Offutt.
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·         17:25: Se derrumba el edificio 7 de 47 pisos del World Trade Center.
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·         19:00: Bush llega a la Casa Blanca.
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·         20:30: El presidente estadounidense se dirige por tercera vez a la nación en un discurso televisado en el que asegura que los EE.UU. no hará distinciones entre los que cometen los actos terroristas y los que les protegen o cobijan. Bush asegura que el país perseguirá la paz, la libertad y la justicia y que los que pretendían crear el caos no lo han conseguido pues "somos una nación fuerte".





LAS TORRES GEMELAS 45




    

·         09:08: La FAA prohíbe todos los despegues que se dirijan hacia o pasen sobre el espacio de Nueva York.

·         09:10-09:25: Richard Clarke, encargado de la oficina anti-terrorista, organiza una video conferencia desde la Casa Blanca entre los más altos jefes militares para organizar la respuesta.

·         09:21: Se cierran todos los túneles y puentes de la isla de Manhattan.

·         09:24: La FAA notifica al NORAD que existe una sospecha de secuestro del vuelo 77 de Américan.

·         09:26: La FAA prohíbe el despegue de todos los aviones civiles que provengan de Boston.

·         09:28: El vuelo 93 de United Airlines es secuestrado

·         09:31: El presidente George W. Bush pronuncia un discurso en la escuela primaria en la que se encuentra, informando que se trata aparentemente de un acto terrorista.

·         09:34: El presidente George W. Bush sale de la escuela primaria de Sarasota hacia el aeropuerto

·         09:37:46: El vuelo 77 de American se estrella contra el Pentágono.

·         09:45: Se prohíbe el despegue de cualquier avión de Estados Unidos y la mayoría de vuelos internacionales son redirigidos a Canadá, que en horas posteriores cierra definitivamente su espacio aéreo. Mientras que los vuelos internacionales provenientes de Sudamérica y el Pacífico son redirigidos a México

·         09:48: El Congreso y el ala oeste de la Casa Blanca son evacuados.

·         09:57: El presidente Bush deja Florida.





lunes, 4 de mayo de 2015

QUITO Amaneciendo




A las seis de la mañana, cuando las campanas tocan a misa y el día empieza a clarear, Quito, con su cara lavada por el rocío de la madrugada acoge a los contados transeúntes con ráfagas de viento helado que se cuelan por las nucas.

Las farolas de las calles se reflejan en los trémulos espejos del pavimento y el silencio solo es roto por los repiques, y el resonar de apurados pasos que se enrumban a las iglesias.

Con su caminar cansino y el roce apagado de sus hábitos azules, dos monjas meditabundas de blancas palomas en sus cabezas, siguen la ruta diaria hasta la Iglesia de San Agustín.

En el camino baila el diablo, que apersonado en el espíritu etílico de tres borrachos, las persigue con fines libidinosos.

— ¡Guapa monjita! Si hasta la bebida dejaría por casarme con usted.

— ¡No le crea monjita, lo mismo le decía a mi hermana y ya le ve cómo anda descarriado!

— ¡No te metas baboso, o nunca más te invito a chupar!

— ¡Enseñe el tobillo monjita!

El olor a pan horneado les roba la atención y aprovechan las monjas para huir despavoridas, como todos los días a la misma hora. Ese es su sacrificio, su flagelación diaria y eso las hace más puras a los ojos del señor.

Bueno, eso es lo que les dice el señor cura cuando van a confesarle los pecados. Pero en ese devenir diario, el mundo se les va metiendo en las conciencias y el diablo les serrucha el piso a la fe y la vocación, para sembrar diminutos retoños de curiosidad y fantasía mundana.

Puede que nunca dejen los hábitos, que se mantengan en el claustro hasta su muerte, pero esos coqueteos diarios con el pequeño infierno de las desiertas calles quiteñas a la madrugada, son como los gusanos de las manzanas, que pueden estar sembrados en la pulpa, pero que nadie los ve sino cuando se muerde su jugoso fruto. Y eso, ellas no están dispuestas a permitirlo.

Bueno, lo piensan. Lo piensan cuando están rezando las cincuenta avemarías de la penitencia. Cuando está por vencerles el sueño tempranero de la noche y lo piensan todos los días cuando estrenan cómplices sonrisas mañaneras al salir a misa de seis de San Agustín.

El rumor creciente de los vehículos y la gente, transforma esa cara gris de la ciudad, y el sol de a poco se roba ese encanto azulado que muy pocas personas pueden apreciar todos los días.

Hasta los barrenderos agradecen el despertar matutino de la ciudad andina, que lleva a cuestas las raíces de costumbres que marcan su señorío. Las monjas y los borrachos, los niños de delantal blanco y los burócratas madrugadores, se confunden en una interminable paleta de colores que va descubriendo el sol mientras estalla contra muros y veredas.